Situémonos; está a punto de acabar 2014, y como cada año, Ubisoft ha cumplido con su serie anual de asesinos y templarios. Hasta aquí nada fuera de lo normal. Sin embargo, el presente año, y su correspondiente Assassin's Creed serán recordados como uno de los más polémicos, como uno en el que la confianza de los jugadores en Ubisoft descendió de manera exagerada.
Se podrían hacer bastantes comparaciones entre el tema y ambientación de Unity , la Revolución Francesa, con la situación que se ha producido en foros, prensa, y en el mundillo en general en lo referente al juego. Y es que han rodado cabezas, en este caso figuradamente, debido a la pésimas condiciones en las que salió a la venta. Caídas de frames de llorar, bugs en cada esquina... lo que provocó que los jugadores pusieran el grito en el cielo. Pero ojo; que no solo de fallos se va a hablar en este análisis, obviamente, y en sus otros aspectos, Unity tiene mucho que decir. Así que vamos a ello.
Soy plenamente consciente de que he tardado lo mío, pero en estos momentos se me acumulan los juegos y, no voy a decir que tengo una vida social que mantener, porque no es así, pero tampoco puedo dedicar todo el tiempo que me gustaría a sudar los mandos. Y más teniendo en cuenta el tamaño de este Assassin's Creed , y el de Far Cry 4, otro de los juegos a los que le estoy dando fuerte y del que espero hablaros pronto.
Lo más mejor que tienen los análisis de sagas anuales es que, por el mismo hecho de ser anuales, o son demasiado parecidos a sus predecesores, y por lo tanto, se basan en las mismas fórmulas y mecánicas que todo el mundo conoce de sobras, o son tan diferentes por las novedades que incluye que el análisis podría centrarse unicamente en ello.
Assassin's Creed Unity pertenece a este primer grupo, y es que hablar de su jugabilidad sin hacer referencia a las anteriores entregas de la saga es practicamente imposible. También es dificil encontrar hoy día a alguien que no haya jugado ya a algún Assassin´s Creed, por lo que entiendo que quien lea este análisis, ya sabrá por dónde van los tiros.
La aventura de Arno Dorian, el protagonista de Unity, vuelve a ser una aventura de acción en un mundo abierto, en la que el parkour y los combates forman parte fundamental. Esta vez, la acción se translada a la París revolucionaria de 1789. Sí que encontramos aquí un cambio con respecto a la anterior entrega, Assassin's Creed IV Black Flag, y es que al contrario que en el juego de piratas protagonizado por Edward Kenway, es que todo el juego se sitúa en una única localización, en vez de en varias ciudades separadas por el vasto océano. Ésto no significa que el mapa del juego sea más pequeño que en anteriores títulos, y es que la París de Unity es realmente gigantesca, con gran cantidad de actividades secundarias, y objetos coleccionables.
La historia, que debería de haber sido uno de los puntos más fuertes del juego, por el juego que podrían haber dado las tramas e intrigas durante un periodo tan tumultuosos como fue la Revolución Francesa, se queda a medio gas. Arno Dorian no acaba de convencer como protagonista, ya que no tiene el carisma que caracterizaba a Ezio Auditore o Edward Kenway, aunque tampoco llega a resultar tan plano como Altaïr o Connor Kenway. Los secundarios tampoco consiguen encandilarnos, tan solo algunos como Elise, una templaria con la que Arno mantiene una relación amor-odio (más amor, todo hay que decirlo), o Pierre Bellec, el instructor de Arno como asesino, consiguen hacerse un hueco como personaje a recordar. A esto hay que sumarle un argumento con bastantes altibajos, que solo adquiere interés en algunos momentos muy puntuales, y que los mejores momentos del juego los vivimos precisamente "fuera" de 1789, en las distorsiones temporales. (No diré más sobre esto, merece la pena descubrirlo por uno mismo, pero eh, hay nazis.).
Las misiones la historia principal, más corta que en otras ocasiones, resultan en su mayoría sencillas y breves, por lo que es de agradecer la inclusión de las misiones multijugador. Y es que esta es una de las grandes novedades de Unity, que se aleja del multijugador competitivo que habiamos podido disfrutar en anteriores entregas para centrarse en un cooperativo de hasta cuatro jugadores, que pueden unirse para realizar misiones, con objetivos tan diversos como asesinatos o robos, así como para pasear libremente por París. Y es que las misiones cooperativas resultan más desafiantes y estimulantes en su mayoría que las de la campaña principal, incluso en solitario. Y es que jugando a estas misiones sin ayuda, la dificultad se incremente de manera notable, lo que nos obligará a actuar con sigilo y a planear bien nuestras estrategias antes de lanzarnos a la acción.

Es precisamente en la dificultad donde Unity se gana otro minipunto. Y es que el juego se aleja de esos combates en los que podíamos acabar con un gran grupo de enemigos sin recibir ni un solo golpe; los enemigos ya no esperan su turno para atacar, nos dispararan a menudo, bloquearán y esquivarán con bastante frecuencia... por lo que deberemos estar atentos a sus movimientos (los indicadores de ataque solo indica cuando te van a disparar, no los ataques normales) para poder contratacar y ejecutarlos con movimientos bastante espectaculares. Es cierto también que esta dificultad se reduce conforme vamos adquiriendo mejores armas y armaduras, pero incluso con el mejor equipamiento, vernos rodeados por enemigos supondrá una eliminación casi segura.
La obtención de nuevo equipamiento es fundamental en Unity. Podremos equiparnos con dos armas al mismo tiempo, el arma principal, a elegir entre tres estilos (a una mano, largas, y pesadas) y una pistola, o sustituir ambas por un rifle con más alcance y precisión, pero renunciando a la efectividad cuerpo a cuerpo. Del mismo modo, podemos equiparnos armaduras, divididas en cinco partes, que nos permiten centrarnos en distintos aspectos, como el sigilo o el aumento de salud, permitiéndonos encontrar el equipamiento que más se adapte a nuestro estilo de juego.
Entre otras novedades en la jugabilidad, encontramos un nuevo sistema de descenso de edificios, que nos permitirá bajar de los tejados de manera rápida y segura. Por nimio que parezca este detalle, agiliza de manera brutal el desplazamiento por la ciudad, que sumándose a las renovadas y más ágiles animaciones de escalada, harán que movernos por el mapa sea más placentero y veloz que nunca en Assassin's Creed, y creedme, con el gigantesco tamaño de Paris, lo agradeceréis.
Pasando al apartado técnico, nos encontramos con los dos aspectos más destacables del juego, tanto para bien como para mal. Para bien, la recreación de Paris, las texturas de la ciudad y los ropajes de los personajes, las animaciones faciales, y sobre todo, la iluminación, de la mejorcita que he podido ver en un juego. Desde las coloridas vidrieras de Notre Dame hasta el reflejo de los tejados de Paris en el Sena, pasando por la Galería de los espejos de Versalles. La capital francesa es la más detallada recreación de un lugar real que he podido ver en un juego, y los amantes del arte encontraran en Unity una oportunidad única para ver la ciudad como nunca antes.
Desde luego, Unity es un juego puramente next gen, y se me hace imposible pensar que una PS3 o una XBOX 360 pudiese moverlo. El problema reside en que parece que las nuevas consolas tampoco pueden. Vale, evidentemente sí, pero Ubisoft parece querer decirnos que no. Y me explico. Desde un primer momento, sabíamos que el juego no llegaría a los 60 fps, había que ser muy ingenuo para pensarlo, aunque confiabamos en que llegase a los 1080p. Nada de eso. Poco antes de la salida del juego, Ubisoft confirmó que Unity correrría a 30 fps y a 900p. Vale, esto no gustó, pero gustó menos que cuando el juego llegó a nuestras manos, la media de fps estaba en unos 20, con bajones de los de llorar mucho.
Esto ya se ha medio solventado gracias a los varios parches que han ido saliendo desde el lanzamiento, sin embargo, todavía se producen dichas bajadas, que en ocasiones llegan a empañar la experiencia de juego de manera exagerada.
En lo sonoro, Unity cuenta con una banda sonora correcta, sin más, no esperéis escuchar ningún tema memorable como Venice Rooftops, de Assassin's Creed II, o el tema principal de Assassins Creed IV Black Flag. El doblaje es tema aparte. Aunque normalmente juego a los Assassins Creed doblados al castellano, por respeto al trabajo de los dobladores [?], tuve que cambiar el idioma del audio a causa de Christian Gálvez. Para los que no lo sepáis, el presentador de Pasapalabra ya ha participado en el doblaje de algún que otro juego, como el primer Little Big Planet, y como seguidor declarado de la saga de Ubisoft, era raro que no le hubiesen ofrecido participar antes en el doblaje de una de las entregas. Veo correcto que este buen hombre se gane el pan así, es un tio que me cae simpático, pero el problema es que no es lo mismo ser el narrador de Little Big Planet que Napoleón Bonaparte. Y es que, si por sí mismo Bonaparte impone poco con la voz de Gálvez pierde el poco respeto que se le podría tener. Aunque podría haber sido peor. Podría haberlo doblado El Rubius. A lo que iba. Probé en versión original, pero tras tres minutos de franceses hablando con acento británico, decidí cortar por lo sano y ponerlo en francés. Y como no tengo ni puñetera idea de francés, poco puedo decir sobre las voces. Pero vamos, nada catastrófico.
CONCLUSIÓN: Desde luego, Assassin's Creed Unity ha sido, en mi opinión un juego demasiado vapuleado tanto por la crítica especializada como por los aficionados, sin embargo, no estamos, ni de lejos, ante un mal juego. El nuevo sistema de descenso de edificios y el aumento de la dificultad le dan un buen empujón a un gameplay que quizá está ya demasiado trillado, y el multijugador cooperativo funciona bastante bien, incluso mejor que la campaña individual, que no acaba de despegar en ningún momento. Unity destaca a nivel gráfico, tanto por la iluminación como por la excelente recreación de la gigantesca Paris que nos presenta; un apartado gráfico que solo se ve empañado en ciertos momentos por unos drásticos bajones de frames que, gracias a los parches ya disponibles, son ya poco frecuentes.
- Paris; es enorme, muy detallada, graficamente imponente. La recreación más detallada de una ciudad en los videojuegos.
- El sistema de personalización, tanto de armas como de armaduras, que nos permite encontrar nuestro propio estilo de juego.
- El parkour, ahora mejorado, hace la navegación por la ciudad mucho más ágil y cómoda.
- El modo cooperativo, bien llevado, cuyas misiones son incluso más interesantes que la de la campaña principal.
- La historia floja, los personajes olvidables. Ubisoft parece haber perdido el rumbo en cuanto al argumento.
- La jugabilidad, a pesar de los cambios, ya está muy trillada.
- Los bajones de frames llegan a ser muy molestos y por desgracia, más habituales de lo que debería. Debería ser nunca, por supuesto.
- El doblaje al castellano, algo más flojo de lo habitual. Lo siento, Christian.





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